En la primera quincena de septiembre, tenemos el privilegio de celebrar los Misterios de la Virgen: hoy su cumpleaños, el 12 su Dulce Nombre y el 15 de dicho mes, a la Dolorosa a los pies de la Cruz de su Hijo.

De su Madre, aprendió Jesús con su Padre Adoptivo a orar a solas. La ocasión lo ameritaba: escoger de entre sus discípulos a Doce Apóstoles.

Ellos respondieron a su llamado en libertad. Pero en el camino, uno de ellos le traicionó. El principal de ellos lo negó y los demás lo abandonaron en la hora crucial en que fue entregado el Señor a los malvados de este mundo que manipulaban el sentir del populacho voluble e ignorante.

Los once que se reconciliaron con Cristo Resucitado y agregaron a San Matías para completar los Doce, predicaron, sanaron exorcizaron y comunicaban su fuerza por los Sacramentos de la Iglesia que hoy día sus Sucesores pastorean.

A la recién nacida Virgen María, nos encomendamos como familia de Dios y comulgamos con nuestra historia de vida para que el Cuerpo y la Sangre de Cristo purifique nuestro ser y nos impulse a actuar como los Apóstoles para reconciliarnos con todos.