La piedra de toque del pontificado de Pablo VI, la causa de su agonía en 1968 fue la cuestión del matrimonio, la familia y la apertura a la vida.

De manera paradójica, le ocurrió a un cura párroco en una barriada de su ciudad capital en una misa de domingo que al mencionar a los participantes que los métodos anticonceptivos y el no espaciar la concepción de los hijos por vías naturales que plantea la Iglesia es pecado, la feligresía compuesta de padres e hijos que en su mayoría llenaba el minúsculo y caluroso templo parroquial y que no había acudido al sacramento del matrimonio hicieron caso omiso a tal anuncio.

A partir de ese momento inicio una campaña para motivar a las parejas a sacramentalizar su unión. Al final de su estadía en aquel lugar puede decir que tuvo la satisfacción de evangelizar y bendecir muchos matrimonios en una cultura en que mencionarle matrimonio a muchas personas que como enseñarle la cruz al diablo.

Se ha reconocido en Pablo VI el carisma de la profecía al anunciar las consecuencias del uso de métodos anticonceptivos en la intimidad matrimonial para impedir el nacimiento de los frutos de la unión conyugal.

Se ha cumplido el vaticinio del Papa de la nueva teología. Los países de Europa, Estados unidos y el resto del primer mundo desde la década de los 80s son países envejecidos. No hay quien trabaje las tierras. No hay quien haga el trabajo de las industrias. No hay suficientes vocaciones sacerdotales y religiosas por la falta de familias numerosas. No tienen hijos las parejas jóvenes si es que alguna vez conforman un consorcio de vivienda en común. No hay quien cuide a los envejecientes.

La seguridad social y las pensiones no pueden ser abonadas porque los mayores ya están jubilados, no tienen fuerzas para laborar y no hay suficientes jóvenes que trabajen. Se encuentran con frecuencia a los viejitos muertos después de dos días en sus viviendas porque los hijos están distancia o no hay quien los visite y atienda. Los envejecidos sufren las grandes soledades.

Los hijos únicos o en pares carecen de la generosidad de aquellas personas que crecieron entre familias de hijos numerosas en las que nadie llamaba propio a los alimentos, vestimentas y artículos. Los vecinos ya no comparten porque solo cuidan lo propio. Y el tercer mundo a partir de los 90s ha comenzado esta fatal experiencia de los campos y pueblos abandonados por falta de habitantes. Sociedad de búsqueda de una prosperidad como evangelio falsificado en el propio progreso está divorciado del hermano cercano y la espiritualidad es una búsqueda de sentirse bien, expansionarse y pasar un buen momento.

50 años que el aluvión de críticas desde lo interno de la Iglesia y la opinión publica recayeron sobre el Papa al que la redujeron su mensaje a la condenación de la píldora del tercer día y los profilácticos, cuando su verdadero anuncio fue el evangelio de la vida, del progreso de los pueblos y de la alegría en medio de las dificultades.

El aborto, la eutanasia, lo inviolable del matrimonio y la familia, la dignidad humana, la necesidad de la comunidad humana y la colaboración de la sociedad internacional de manera solidaria eran la ética inalterable del Papa Pablo VI.

Los milagros a los que se han hecho acopio para su canonización precisamente tienen que ver con embarazos a los que se recomendaban abortar, y con la profunda convicción de los esposos cristianos y su suplica a la intercesión de Montini, consiguieron el nacimiento de bebes en perfecta salud e integridad física para sus madres.

La rotura de membrana de la niña Andrea Zambrano durante el embarazado de la madre Vanna Pinorato, propicio la tentación de abortar a la niña. No se veían posibilidades médicas de supervivencia de madre e hija. El papa, Alberto Tagliaferro y Vanna clamaron ante la imagen de Montini y decidieron dar continuidad al proceso hasta su término natural con buenos resultados.

Esta es la buena noticia de la enciclica Humanae Vitae del 1968 de Pablo VI. Nuestros congresistas no la conocen. No la han vivido. Otros países en América Latina cristiana propician una legalización del aborto, la eutanasia y otras prácticas inhumanas contra la vida.

En la Argentina los hermanos protestantes colman las calles principales en pacifica manifestación para que no se apruebe en el país del Papa Francisco la ley del aborto.

Concluimos esta primera serie con un detalle que la República Dominicana debe estar al tanto.

El Padre Luis Rosario, sacerdote Salesiano, dominicano, gran promotor de siempre del respeto a la vida humana y la no legalización del aborto es uno de los dos únicos sacerdotes dominicanos ordenados en el 1975 por el mismo Pablo VI, futuro y próximo santo de la Iglesia Católica junto al mártir Oscar Romero de América. Hecho ocurrido junto a en la plaza de San Pedro, en el marco del jubileo y el sínodo de la evangelización, donde 354 hombres de todo el mundo recibieron la ordenación sacerdotal de manos del Papa.

Bibliografia:

Luca Bressan, Angelo Maffeis, Montini. Arcivescovo di Milano, 2014

Claudio Sterca – Paolo VI – Un ritratto spirituale, 2016

Toscani X – Paolo VI – Una biografia, 2014

Valeria Martano, L’ abbraccio di Gerusalemme – Cinquant’anni fa lo storico incontro tra Paolo VI e Athenagoras. 2014