Pedir en el nombre de Jesús es desear, sentir, pensar y obrar como el Cristo Pascual.
Aspiración al Cielo en la tierra del cristiano. Por eso y para eso comulgamos. Para parecernos cada vez más al Señor que nos convida de si mismo en su Mesa y junto a sus Apóstoles.
Lo que queremos que se nos dé y se realice es la voluntad siempre salvifica de Nuestro Dios y Señor.
Nuestra alegría verdadera es que se haga vida en nosotros y en todos los Palabra de Dios, que todos puedan recibir la gracia de los Sacramentos de la Iglesia, alimentados por el Pan del Cielo, y la provisión que cubra las necesidades básicas de todo grupo humano porque en este mundo basta y sobra de todo. El problema es el acaparamiento de esos bienes incontables por determinados conglomerados que su brevedad de vida y ambición no les permitirán disfrutarlos.
Agradezcamos esta declaración de amor del Padre por parte del Hijo para con nosotros. Y queremos demostrarte Señor Jesucristo, que a pesar de nuestros egoísmos y pecados, te amamos y queremos comunicarlo a los demás.

