En Cristo Jesús, nacido de María Virgen, se cumplen las profecías del Antiguo Testamento. Tal es la intención a demostrar en el Evangelio de San Mateo

Celebramos al Siervo del Señor que anuncio en sus Cánticos el Profeta Isaías.

La Misión de Cristo se decanta entre el acoso y la persecución de los fariseos que querían acabar con Él porque hacía mella a su estilo de vida pseudoreligioso basado en lo pecuniario, lo clasista y lo contestatario a las instituciones sin aportar nada a su mejoría.

No reparaba en esto Jesús ni se dejaba amilanar. Huía de esos lugares y gentes, y continuaba su Ministerio Público dónde hiciese falta, curando a los enfermos para que la Iglesia realice correctamente su misión de administrar los Sacramentos y realizar la Caridad Social sin beneficios ni prevendas.

Adoramos al Elegido, al Amado del Padre Celestial, en el cual tiene puestas todas sus complacencias. Es el Pan de la Unidad que buscan los que propician el silencio, que buscan ser del común de las personas y no sobresalir ni llamar la atención en nada, menos tener la voz cantante.

A Él necesitan todos los pueblos de la tierra, y en especial, los humildes de corazón que aguardan una segunda oportunidad.