El Misal de la Virgen María de San Juan Pablo II del 1986, actualizado unos pocos años atrás, nos ofrece la celebración de la Bienaventura Madre y Maestra en el Espíritu.

Y es que la intercesión y la protección de la Virgen María está a nuestro favor si hemos decidido subir hasta Cristo, cumbre del encuentro con Dios Uno y Trino.

Es ella quien nos lleva al Misterio de Su Hijo, Nuestro Salvador, y como Madre Nuestra nos indica como vivir como hijos de Dios en la Iglesia en la caridad perfecta.

Amar a Dios por encima de todas las cosas es el ejemplo y la cátedra que nos ha legado por la contemplación de la Palabra que se hizo Carne en su Vientre Virginal, y de esta forma ser generosos en extremo con los necesitados… porque ellos también son hijos de María Santísima.

El Sacramento del Sagrado Cuerpo y la Preciosa Sangre del Hijo de Dios, Jesucristo, Señor y Maestro de su Madre nos lleve a imitar las virtudes que ella alberga.