La elefantiasis se da en ciertas áreas tropicales y subtropicales de África, Asia del Sur, Islas del Pacífico, y América del Sur y el Caribe.

Se trata de una enfermedad de ciertas áreas tropicales y subtropicales de África, Asia del Sur, Islas del Pacífico, y América del Sur y el Caribe. Afecta a millones de personas en todo el mundo (se calcula que alrededor de 120 millones de personas), siendo causante de discapacidad y sufrimiento (se estima que hay 40 millones de incapacitados o desfigurados por este problema). Como se transmite por mosquitos, la forma más eficaz de protegerse de forma individual es evitando la picadura de los mosquitos que la transmiten.

La infección suele contraerse en la infancia. El diagnóstico de la elefantisasis no siempre es fácil. Se basa en la detección de las pequeñas larvas o microfilarias sobre todo en sangre, aunque a veces lo que se realiza es una ecografía para detectar los gusanos adultos. Hay muchos casos asintomáticos, y también en ocasiones con síntomas agudos; éstos son los que más se benefician del tratamiento con fármacos antiparasitarios. Cuando ya se ha llegado a la fase crónica, con la instauración del linfedema y los cambios cutáneos, el tratamiento con fármacos es poco eficaz.

A pesar de considerarse una enfermedad tropical desatendida, se están logrando avances en la lucha contra ella. La Organización Mundial de la Salud tiene un programa especial para conseguir su erradicación con programas de uso masivo de antiparasitarios en todas las personas que viven las zonas de riesgo, para de esta manera romper con el ciclo de su transmisión.

La infección por filariasis linfática (elefantiasis) se suele adquirir en la infancia, produciéndose daños en el sistema linfático que inicialmente no dan síntomas. De hecho, la mayoría de las filariasis linfáticas son asintomáticas, sin producir ningún tipo de signo externo, aunque se esté produciendo un daño en el sistema linfático, los riñones y el sistema inmunitario. En ocasiones, el único síntoma es la presencia de uno o varios ganglios inflamados de forma crónica.

A veces se pueden producir síntomas agudos por linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos) o linfadenitis (inflamación de los ganglios linfáticos), con inflamación de la piel, fiebre, dolor de cabeza, dolor de espalda y náuseas. Otras veces, por el bloqueo de la linfa, se puede producir inflamación aguda de los testículos. Normalmente estos episodios agudos se resuelven solos al cabo de algunos días o semanas.

En los casos de elefantiasis en los que se produce una evolución a largo plazo, es cuando la enfermedad se cronifica, incluso aunque los gusanos adultos acaben falleciendo. El hidrocele –aumento del tamaño del escroto– es en los varones el signo más frecuente, con importante discapacidad sexual y reproductiva. También en las mujeres se pueden afectar los genitales externos e incluso las mamas.

En las piernas, se produce inicialmente en la zona de la tibia edema con fóvea (hinchazón de la pierna en la que queda un hueco cuando se presiona con el dedo) que progresivamente puede ir afectando a todo el miembro inferior. Finalmente, en la fase de elefantiasis, la piel de la pierna o el escroto presenta engrosamiento, con fisuras y lesiones verrucosas, que además se pueden infectar o ulcerar. En algunos casos extremos se puede llegar a presentar quiluria, que es la descarga de linfa por la orina.

Todos estos síntomas de la elefantiasis producen discapacidad y estigma social, con dificultades económicas por la imposibilidad de trabajar y el aumento de los gastos médicos.

El diagnóstico diferencial de la elefantiasis se debe realizar con otros cuadros en los que puede aparecer un síndrome similar de aumento del tamaño de las piernas con cambios de la piel (engrosamiento y cambios de coloración):

  • Podoconiosis o elefantiasis endémica no filariásica: es una enfermedad del sistema linfático de los miembros inferiores que se produce por exposición crónica a suelos irritantes con ceniza volcánica. Las personas que van descalzas en las montañas centrales de África absorben las sustancias químicas del suelo en sus pies, y estas sustancias químicas irritan los vasos linfáticos, bloqueándolos a largo plazo.
  • Linfedema hereditario: es un trastorno genético en el que se produce acumulación de líquido en las piernas por falta de desarrollo del sistema linfático.
  • Otras causas a descartar: la insuficiencia venosa extrema crónica sobre todo en personas muy obesas, frecuentemente con celulitis (infección de la piel y el tejido subcutáneo) de repetición, con insuficiencia del sistema linfático asociado o no, puede producir un cuadro similar.

También se puede ver un cuadro similar si se produce un daño importante del sistema linfático en algunas intervenciones quirúrgicas. Otras causas posible de linfedema son algunos tumores, traumatismos con daño de los linfáticos, y en general los estados edematosos crónicos.

Fuente:webconsultas.com