En una mínima medida viví en un parroquia llamada San Agustín lo que el Doctor de la gracia y de las lágrimas vivió entre y con su pueblo.

Ahora toca mirar al futuro que inicia con mirar al interior de uno mismo y encontrar esa intimidad de la que San Agustín es maestro: Señor que te conozca a ti y a mí… ¡basta ya de buscarle fuera de uno mismo y en las cosas.!

El primer Papa agustino nos ha dicho: “Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros” (Sermón 80,8).– Discurso a los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025. Esta es la tarea y nuestra mejor contribución.

La Iglesia, Cuerpo de Cristo, Sacramento de Salvación, en la que tanto ahonda el Obispo hiponense, único medio para recibir la gracia de Dios, hemos de constatar de que perdemos el norte y pagamos muy caras las consecuencias “Cada vez que la Iglesia cede a la tentación de la ‘sedentarización’ y deja de ser civitas peregrina –el pueblo de Dios peregrino hacia la patria celestial (cf. San Agustín, La ciudad de Dios, Libro XIV-XVI)– deja de estar ‘en el mundo’ y pasa a ser ‘del mundo’” (cf. Jn 15,19). — Mensaje del Papa León XiV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2025, publicado el 25 de julio de 2025.

«In illo uno unum“ (en aquel Uno, seamos uno) es la frase de san Agustín que el Papa Prevost ha elegido como lema de su pontificado. Comulguemos ahora para ser uno con Cristo y reforzar la unidad de la Iglesia aún más en la búsqueda del bien y cimentados en la verdad en la que se basó San Agustín en un mundo que sufre del pelagianismo (buscar salvación sin Dios), maniqueo (abrazar al mal en lugar de la justicia) y donatista (radicalizar toda postura aplastando al otro).