Dime cómo tratas a los animales y a la naturaleza, salida de las manos de Creador Divino… Y te diré cómo tratas a las personas.
El Abad que dejó riquezas familiares y comodidades priorizó el Reino de Dios y su justicia. Se hizo disponible a los que querían progresar en la vida espiritual, pero no se apegó a sus discípulos. Los dejó en libertad. El culmen de su experiencia espiritual era la Eucaristía para la que recorría muchas horas de camino tortuoso del desierto a la Basílica.
Y la creación, la vegetación, la fauna se convirtió en su aliada.
Hemos de bendecir los sacerdotes a los animales en este día y exigir para ellos un trato justo.

