Día de un importante misionero que bien sabía lo que es la cercanía a la Virgen María, dedicado a la pastoral y a la educación académica de los más necesitados.
Mucho me pone a pensar este Santo, entre otros más, de profesión religiosa, en cuanto sus discípulos no se acercan en semejanza al corazón de su fundador, así como nosotros los diocesanos estamos al infinito de distancia de nuestro Señor Jesucristo. ¡No fijarse en hombres!… porque somos limitados, condicionados y esclavos de las circunstancias. Ojos fijos en Jesucristo, el Artífice y Consumidor de nuestra fe católica.
Llamados a convertirnos, a dar frutos. Demos gracias y no abusar de su paciencia como Él la tuvo con la higuera.
También presentemos le aquellas cosas que no podemos entender y nos perturban: las desgracias, los accidentes, las guerras, las desigualdades, los graves errores y pecados.
Acudamos al Corazón Inmaculado de la Virgen María como lo hizo el Obispo Claret, donde se encuentra sosiego para nuestras ansiedades y fuerzas para luchar por el proyecto salvador de Dios compuesto de las pequeñas y rutinarias cosas de cada día y por las ilusiones de paz, desarrollo y comunicación con todos que Él mismo ha colocado en nuestro Corazón.
PMAGS
