El Doctor de las mieles en la Iglesia, como hicieron los grandes maestros espirituales de la fe, nos explica el Cantar de los Cantares, dónde el Amado es el Verbo Encarnado, Cristo Jesús, y la Esposa es su Iglesia.

El Abad fundador de los monjes blancos, de suma y estricta observancia, tiene la osadía de demostrar que Dios tiene la necesidad de amar, está es la razón por la que nos ha creado y nos ha dado la capacidad de amarle:

«Entre todas las mociones, sentimientos y afectos del alma, el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, aunque en un grado muy inferior, lo único con que puede restituirle algo semejante a lo que él le da. En efecto, cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros lo amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí».

Acudamos en este Jueves Eucarístico al encuentro del Amor de los amores.