Tal como celebramos cada 2 de enero a San Basilio y San Gregorio Nacianceno, la Navidad se aproxima a su culmen con la celebración del tercero de los Santos Padres Capadocios, San Gregorio de Nisa. De familia de santos, este Padre y Obispo de la Iglesia nos conduce a aplicar en la vida diaria, en la moral de cada día, en el quehacer ordinario la nueva vida que nos trae la infancia de Nuestro Señor Jesucristo.
El joven niceno proclama a Cristo, primogénito de la nueva creación:
Ha llegado el reino de la vida y ha sido destruido el imperio de la muerte. Ha hecho su aparición un nuevo nacimiento, una vida nueva, un nuevo modo de vida, una transformación de nuestra misma naturaleza…
¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! Él que por nosotros se hizo hombre, siendo el Hijo único, quiere hacernos hermanos suyos y, para ello, hace llegar hasta el Padre verdadero su propia humanidad, llevando en ella consigo a todos los de su misma raza.
La Navidad nos enseña como vive la Familia de Jesús a la cual la Iglesia nos ha integrado por el bautismo.

