Nos dice uno de los Padres de la Iglesia llamado Niceno por su defensa de la naturaleza divina de Cristo con la que tenemos Comunión:

«Si es verdad que la Palabra se hizo carne, también lo es que en el sagrado alimento recibimos a la Palabra hecha carne; por eso hemos de estar convencidos que permanece en nosotros de un modo connatural aquel que, al nacer como hombre, no sólo tomó de manera inseparable la naturaleza de nuestra carne, sino que también mezcló, en el sacramento que nos comunica su carne, la naturaleza de esta carne con la naturaleza de la eternidad. De este modo somos todos una sola cosa, ya que el Padre está en Cristo, y Cristo en nosotros. Por su carne, está él en nosotros, y nosotros en él, ya que, por él, lo que nosotros somos está en Dios».

El Obispo desterrado tantas veces por su adhesión a la Fe Católica nos lleva a confesar que:

«El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Para estar en él, tiene él que estar en nosotros, ya que sólo él mantiene asumida en su persona la carne de los que reciben la suya».

Santos Padres y Doctores de la Iglesia… Mantenernos firmes en el Credo bautismal del Padre, Hijo y Espíritu Santo.