Si el grano de Trigo no cae en tierra y muere no dará fruto. Si Cristo no pasaba por su cruenta y terrible Pasión y no murió, nuestra vida estaría sometida a las perdidas, al dolor de las traiciones de todos y las nuestras y a la desesperación de lo inalcanzable y que se esfuma.
Y así cada uno de los discípulos de los Apóstoles de Jesucristo quisieron alcanzar la suerte del Señor, Nacido de la Virgen María.
El Padre Apostólico, Sucesor de San Pedro en la Sede de Antioquia, fue el primero que señaló que la Eucaristía es la Carne y la Sangre de Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero.
Sigamos los pasos de los que tuvieron la gracia inmerecida de ser Trigo Molido por las fieras para la salvación de la Iglesia y el mundo.
