El primer Papa en la historia cuyo escudo episcopal y su lema pastoral está dedicado a la Virgen María con el TOTUS TUUS o Todo tuyo María con la letra M y el color azul, se debió a aquel Sucesor de San Pedro y San Pablo venido de Polonia. De allí que los Papas Francisco y León XIV agregasen estos signos marianos a sus escudos.

Con la defensa de la vida desde su nacimiento hasta la muerte, San Juan Pablo II nos confirmó en la moral católica y en el Dogma Eclesial de nuestra fe bautismal.

El segundo papado más largo de la historia en duración, tras el Beato Pio IX, se caracterizó por considerar al
Concilio Vaticano II como una brújula segura para guiar a la Iglesia según su discurso del 27 de febrero de 2000, en el que definió al Concilio como un gran don del Espíritu a la Iglesia y piedra angular cuya interpretación debe hacerse en continuidad con la gran Tradición de la Iglesia, no como una ruptura.

Pidamos al Apóstol de la Divina Misericordia, junto a su compatriota Santa Faustina por la misión de los laicos en este mundo, por el diálogo entre las Iglesias Cristianas separadas y con las religiones mundiales. Bendito continuador de la obra de sus tres antecesores Santos: Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I.

PMAGS