Volverán los buenos tiempos, esos que han pasado ya, en que los hombres dedicaban su vida a cultivar y difundir sus creencias, ideales y convicciones. Incluso daban su vida por esta causa.

Tal fue el caso de uno de los grandes Padres Apologistas del siglo II DC, San Justino Mártir, a quien debemos en sus dos Apologías y en su Diálogo contra Trifón las nociones de las Semillas del Verbo en toda cultura, del Espíritu Santo que hablo por los profetas y en su Iglesia por el Papa y los Obispos para explicarnos las Escrituras, así como el primer ritual de la celebración Eucarística Dominical.

Su martirio por Cristo, nacido en Carne de la Virgen María y nuestros sacrificios por el bien de los nuestros y de todo el que está en necesidad no será en vano.