Estaba en el año 1963 trancado el proceso de la reforma y renovación de la Iglesia por el Concilio Vaticano II para el que había sido elegido San Pablo VI, y este decide ir a Tierra Santa donde anduvo Jesús, donde todo comenzó, se reunió con los jefes de estado de las principales religiones mundiales y con los Obispos de las Iglesias historicas separadas de Roma para iniciar la búsqueda de la tan desea unidad.
¡Nunca antes esto se había hecho! Y se define a la Iglesia como Comunión y se busca la reconciliación de todas las Iglesias.
Acude el Papa Montini a la India, el encuentro con los más pobres de los pobres y desamparados, como Sucesor de San Pedro y San Pablo, a llevar la evangelización por los Sacramentos y de la mano con la Madre Santa Teresa de Calcuta para mostrar como se ha de ser caritativos con los pobres.
Y para el cierre del Concilio viaja a la ONU, ante todos los representantes a clamar por la paz, por el fin de las guerras, por la eliminación de las armas, por la ayuda de las naciones poderosas con los países pobres, por la defensa de la vida humana en todas sus etapas y la construcción de la Comunidad mundial y el sano desarrollo de los medios de comunicación. Y está será de ahora en adelante la postura de la Iglesia y su accionar en la sociedad.
Apartir de esto, todos los sucesores del Papa deben, no solo repetir los pasos y palabras del Papa de la Iglesia moderna cimentada sobre la Tradición de nuestra fe, sino expandir aún más la misión y el reinado de Cristo hasta que vuelva.
¡Bendito sea el Siervo de los Siervos de Dios!

