De extracto sumamente pobre, venido del mundo rural, el Papa Sarto no buscó más que ser Pastor para llevar a sus fieles los rudimentos básicos de la Fe Católica que diesen sentido y estructura a la vida misma.
Su enseñanza buscaba la manera práctica de vivir el primer mandamiento del amor a Diosn y al prójimo:
Con la Comunión frecuente de todos, acto impensado para principios del siglo XX. Está es la manera de amar al mismo Dios, el culmen de la Doctrina Santa que no necesita explicaciones ni experiencias novedosas que pretendan apoderarse del Reino de Dios.
Con el amor a la familia, centrándola en el Corazón de Cristo, fuente y referencia de como han de proceder los esposos entre sí, de padres a hijos y la correspondencia de estos con sus progenitores, así como de los hermanos entre sí.
Con la Iglesia y sociedad en la se ha de actuar conforme a sus leyes que solamente buscan el bien de los demás.
¡Por estás medidas pastorales y canónicas, San Pio X fue el primer Papa en muchos siglos en ser elevado a los altares!

