La misión es ir a otros lugares, a la otra orilla. La Galilea de los gentiles con sus discípulos fue Jesús, al lugar y a las personas que todos rechazaban.
Tiene sus consecuencias el realizar la misión evangelizadora. Por ella sufrió el martirio en el inicio del siglo IV DC San Vicente Diácono, quien servía a la Iglesia Hispana bajo las órdenes de su Obispo Valero.
Vicente predicaba con fervor a pesar del edicto que no prohibía todo tipo de propaganda por aquellas tierras. Su función diaconal en la Liturgía de la Eucaristía realizada por su parte con la mayor dedicación.
Llevado a la hoguera después de torturas y tormentos muere el sirviente de la Iglesia para quedar en la memoria de la Iglesia que quiere ser fiel a su Señor que pasó entre nosotros curando, atendiendo a los que sufren y sometiendo a los espíritus inmundos.

