Hay un factor común en la vida de los Santos que han tenido mucha actividad pública a lo largo de su vida… Se cansan de las intrigas de palacio y del medio.
Al envolverse en una vida de contemplación mística y de adentrarse en la reflexión teológica, la reina de Suecia, llegado el momento, decide apartarse al monasterio, a una vida de oración, sencillez y atención a los pobres.
La situación de la gran peste del siglo XIII, las guerras y las luchas políticas eran el marco de toda la vida de entonces. Santa Brígida acude en peregrinación a Roma en búsqueda de la purificación de todos los males de la Iglesia y la restauración de la unidad de un papado dividido.
Decide la Santa terminar sus días en Roma para difundir su obra de renovación y caridad Eclesial, pero tuvo que pagar el precio de tratar con las personas y sus situaciones: la congregación religiosa que fundó, las intrigas de los que querían apoderarse de la Iglesia y las deudas agobiantes que significaban sostener sus obras de caridad.
La vida de los santos es muy similar a la tuya y a la mía.

