Día de la fundación de la ciudad primera de América, nuestra capital. Día del Santo que nos acercó más a la Virgen María y a los Misterios de Cristo con el Santo Rosario.
Santo Domingo nos ha legado el debe de adentrarnos en el conocimiento de la Fe Católica y avalarlo con un estilo de vida sencillo a ejemplo de Cristo Jesús, Hermano, Amigo y Salvador.
Al lado del Papado y de los Padres. En los lugares de gobierno y en los de misión más difíciles.
Perseguidos en nuestra isla en la colonia y asesinados por piratas que la saquearon.
Grandes reformadores como el Papa San Pio V que aplicó el Concilio de Trento a cabalidad en toda la Iglesia Universal, hasta el punto que los Papas visten desde entonces como dominicos.
Teólogos de denuncia antes y después, como los torturados por dictaduras militares del siglo XX, y grandes maestros universitarios como Yves Congar que tanto influyó en el Vaticano II para que la Iglesia actual tenga la conciencia de ser Comunión en el Espíritu de la Santísima Trinidad y Pueblo Misionero en medio del mundo.
Y más le debemos a nuestro patrón los capitaleños de adopción y los que somos de acá oriundos.
Hemos de seguir trabajando para que esta ciudad sea aquello por lo que fue concebida y que puede llegar a ser si hay voluntad de quienes tienen esta facultad en sus manos.

