Si tuviera que escoger una Misa para que fuese la última en que participar sería la Asunción de María.

La última ocasión en que la Virgen María estuvo con su Hijo fue frente a la Cruz, a la hora de la muerte del fruto de tus entrañas.

Por el deseo de ver a su Hijo, la Virgen fue llevada al Cielo.

María de Nazaret es el gran signo que nos lleva al Verbo Encarnado del cual ahora vamos a comulgar de su mismo Cuerpo y Sangre.

Jesucristo Sacramento es nuestro Rey y Pastor de todos los pueblos.

Humildad de servidores pedimos a la Virgen. Reconozcamos la misericordia que que tiene con nosostros nuestro Dios. Con los golpes de la vida no saca el Señor de las filas de los soberbios y destruye nuestra altivez propia de los que se creen poderosos.

Ahora confesamos la Fe de la Iglesia que nos impulsa a seguir adelante con la misión que nos alegra nuestro espíritu y nos permitirá llegar a la meta de estar para siempre con la Virgen María en el Cielo y nuestros familiares.