Volvemos a mirar a la Estrella de Belén.

Pero la Virgen corona de doce estrellas porque ella es Dueña y Señora de la Iglesia Apostólica.

Llega a la Isla de la Hispaniola la Imagen de la Altagracia al inicio del siglo XVI.

El color de sus vestiduras blancas es el símbolo de su concepción sin pecado original. Las azules muestran la encarnación del Cielo en la humanidad, la Comunión perfecta. Y las de color rojo indican la entrega, sacrificio y vida.

San José al fondo porta en su mano, a modo de callado, en la oscuridad la Luz de Luz.

La Columna respresenta al pesebre o edificio de Dios.

Y él Recién Nacido nos espera en la Santa Comunión con la familia de Dios.

Pedimos a Dios por la Nación Dominicana para que sus habitantes tengan trabajo, por sus familias para que se consoliden en la fe y la unidad y por el futuro de quienes quieren en sinceridad y honradez servir a los demás.