Para que la Navidad sea Pan nuestro de cada día, la Iglesia nos recuerda que la Confesión Sacramental y el cumplimiento de los mandamientos de la ley de amor de Dios son la clave para pasar de las tinieblas a la luz.
Es Pascua de Navidad. La Sagrada Familia ha llevado al Niño Dios al Templo de Jerusalén para consagrarlo al servicio de Dios y de toda la humanidad. Al comulgar declaramos al Dios recién nacido, al Salvador, como cada noche antes de dormir en las Completas: Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Navidad es tiempo de quienes también han confesado la Fé Católica y de búsqueda de la unidad de los cristianos, tal como lo hizo Santo Tomás Becker, el Mártir a quien recordamos en la infraoctava de Navidad cada 29 de diciembre.

