Hemos hecho una especie de Mistagogía, una de las finalidades de la 8va de Pascua, con cada una lde as homilías de las celebraciones de la primera Semana Santa del Papa León XIV.
Muy enfático el Papa al pronunciarse en la Vigilia Pascual en la que dió la Iniciación Cristiana a 10 personas adultas de diversos continentes exhortando a no tener miedo de apartar las piedras que nos encierran en nuestros sepulcros y que parecen inamovibles: la desconfianza, el miedo, el egoísmo, el rencor, la guerra, la injusticia, el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen!.
Hemos, con el Santo Padre de proclamar nuestra fe bautismal: El Resucitado es el mismo Creador del universo que, como en los albores de la historia nos dio la existencia de la nada, así también en la cruz, para mostrarnos su amor sin límites, nos ha donado la vida.
Dios no quiere nuestra muerte. Y le agrega este servidor a esta frase del Papa: Dios no quiere la muerte de nadie.
De una profunda espiritualidad cristiana, de corte Agustino, el Obispo de Roma nos dijo: El «santo misterio de esta noche», pues, hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia.
Demos gracias por la Buena Noticia que nos levanta e impulsa a seguir adelante.

