La Barca de los discípulos está sometida a los peligros de las tormentas naturales, a los embates de la travesía por los mares y a las crisis externas y escandalosas de su tripulación.

Alimentar con los panes y peces a todos los hombres del mundo tiene como exigencia atravesar momentos difíciles en todo momento y lugar.

En Navidad, se manifiesta el Señor con su mensaje: Animo, soy yo, no tengáis miedo.