La primera semana del Adviento es anuncio de la luz que se manifestará.

Es tiempo de preparación para el encuentro con el Misterio de Dios por los Sacramentos.

Clamamos al Señor como la Iglesia antigua: Kyrie Eleison o Señor ten Compasión.

San Anselmo nos enseña como orarle al Señor, Luz de nuestras almas: Me creaste, en fin, para verte, y todavía nada he hecho de aquello para lo que fui creado… Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros. Manifiéstanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo será malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, porque sin ti nada podemos. Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré.