El primer mandamiento es escuchar la Palabra de Dios para conocerte
Si le conozcó le amaré y le serviré.

El corazón o alma, es decir toda la mente y fuerzas humanas han sido creadas para amar a su Dios y Señor y a lo que Él ama.

La mayoría de las veces nuestras oraciones bloquean la escucha de la Palabra cuando solo están centradas en nosotros y no buscar la Voluntad Divina.

Hemos de redescubrir a Cristo y explorar su conocimiento mediante la LECTURA de las las Sagradas Escrituras de acuerdo a la vida de la Iglesia Católica.

Vamos a partir de ello, y no de cualquier manera, novedad o mensajes sobrenaturales o apariciones de la índole cualquiera que sea, a dedicarnos a la ORACIÓN por medio a la Liturgía Católica con sus ritmos, ciclos y contenidos propios de cada tiempo anual.

MEDITEMOS las enseñanzas del Magisterio del Papa y los Obispos en su comunión que la traslucen siempre con sus palabras y obras, rumiándolas como alimento para nuestra salvación.

CONTEMPLEMOS en el Cuerpo y Sangre de Cristo el fruto de este quehacer que nos ha sido dado a modo de mandato de leer, orar y meditar como discípulos de nuestro Único Maestro quien solo tiene Palabras de vida eterna.