Venimos a la Santa Misa porque cada año este terreno que somos tu y yo tiene que comenzar de cero, despojarse de todo, limpiarse, cultivarse.

Esto equivale a abandonar toda pretensión avasalladora en todos los aspectos de nuestra existencia. La nueva tierra es humilde, disponible y busca que la cultiven.

La inconstancia y la vida superficial del disfrute, los lujos y las diversiones no permiten que la semilla Divina eche raíces en nuestras vidas.

Satanás quiere acabar con todo lo que somos ofreciéndonos poder y poseer fraudulento, placer desmedido a toda hora y parecer para que nos admiren e idolatren.

Y podemos perder la Semilla de Dios al perder la Fe por las dificultades, perdidas, equivocaciones e injusticias sufridas en cada etapa de la vida.

¡Vamos a comenzar una nueva siembra del Reino de Dios en este 2026!.