Las Escrituras Sagradas en toda su extensión nos refieren a Cristo.

El Único Dios es el Padre del Señor de la muerte y de la vida. Hoy es el día de la Cuaresma para reconocer y dar gracias porque todo acontece para que no demos ni recibamos gloria de nadie en esta vida.

La gloria de este mundo es como la espuma. La fama y los reconocimientos de los hombres son grandes impostores. Él único importante es el Señor y lo único que vale es su amor.

Creemos en su Palabra que es su misma Carne y Sangre. Por Él estamos vivos, por su Iglesia conservamos la cordura, tenemos un propósito de vida y esperamos todo lo que fue prometido a Moisés y a nuestros antepasados que creyeron en su Pacto con su Pueblo. Mientras tanto nos toca trabajar aún más.