Como si fuera una lanza en el alma, nos atraviesa hoy la proclamación de un mandamiento, el nuevo y principal, que venimos escuchando desde que éramos pequeños.
Algo que es de conocimiento general, y que todos reconocen como el sentido real y único de la religión cristiana, amarse unos a otros como Jesucristo, Vid Verdadera, la Eucaristía en la mesa de nuestra vida, nos ha amado.
Siempre digo: ¡descubrí América!, cuando me preparo para cualquier servicio de la fe como sacerdote, haciendo en nombre del Arzobispado, el oficio de los Apóstoles que fueron solamente ellos los que comulgaron de Jesús en la Santa Cena. Y es que me doy cuenta que esto del Nuevo y Definitivo mandamiento es lo principal, y hago un mea culpa: ¿Cómo me desvié de la fe verdadera? ¿Por qué ocupar el tiempo de consagrado y exigir a los demás cosas que no son lo más sagrado proclamado por Jesús?
Después de tantos años, dichos y hechos mal accionados y mal empleados… Debo volver a lo básico, elemental, lo que da la salvación: Amarse …
Nos concediera la Virgen María, a estas alturas de la vida, después de transitar tanto, entender que lo esencial, no hay nada más importante, amar a los demás como lo hizo Jesús.
Los expertos o profesionales de la religión tenemos que aprender a ser sirvientes primero, sino no podremos ser amigos de nadie, menos de Jesús.
Ustedes que tienen su propia familia, los hijos de la Iglesias, llamados a dar la vida por su cónyuge, sus hijos y su sangre, ¡aún no lo merezcan!, deben de dar la prueba máxima del amor más grande.
A la persona que recientemente te ha fastidiado y hecho la vida imposible, tomar conciencia de que hemos sido elegidos por Dios mismo para enseñarle, lo que es amar permanentemente.
A esas personas, ahora cuando comulgues en esta Misa, en tu mente, en tu corazón, en el nombre del Padre, del Hijo y del Santo Espíritu diles: te amo, te respeto y deseo todo lo mejor para tí, y cuando necesites ayuda en tus momentos más oscuros y terribles que es seguro que vendrán, cómo nos pasó, pasa y pasará a todo ser humano, que sepas que ahí estaré para ayudarte. Pídeme ayuda. Iré.
Hay que sanarse, no seamos tontos, la vida es muy corta, se puede acabar en un rato, por eso, hay que amarse unos a otros.

