La principal batalla que enfrentan los discípulos de Jesucristo en la Eucaristía es cargar o abrazar la Cruz… Es decir, después de hacer hecho todo lo que está en su capacidad para la extensión del Reino de los Cielos, dejar los resultados en manos de Dios y su Divina Providencia.

Hemos de creer que el Espíritu Santo vivifica, santifica y gobierna a la Iglesia mientras está realiza su misión evangelizadora de acuerdo a los tiempos y a la capacidad de los bautizados.

Indudable es el hecho de que todos fallamos, enfrentamos frecuentes periodos de tibieza espiritual y recomenzar bajo la investidura cristiana de mayor jerarquía que es la humildad a semejanza de Cristo Jesús.

¿Cómo se salva la vida? Proceder como actúa Cristo en la Eucaristía y en la Confesión sacramental.

¿Cómo se pierde la vida? Al actuar como se procede en este mundo, sus instituciones y empresas que están de espaldas a Dios y aplastan y se aprovechan ser humano más necesitado, capaz y vulnerable.

En el viernes de la Pasión del Señor, la paz de encuentra a los pies de su Cruz y de su costado abierto del que nunca se agotan las fuentes vivas de la gracia, los Sacramentos, junto a la que nos consuela y fortalece: la Virgen María.