Rezamos hoy ante fecha tan significativa para todos.

Con el salmo 83 nos abrazamos a la fe en el Dios verdadero y reencauzamos nuestra vida.

Hermoso el Santuario, la Casa de Dios. Ansiosos porque un día nos tocará pisar los atrios del Templo Eterno en el Cielo.

Dichosos llama la Escritura a los que viven en la Morada de Dios y le sirven día y noche. Fortaleza para el corazón y determinación para salir de la oscuridad nos otorga el Señor a los que le invocamos.

A Jesucristo decimos en la hora difícil y dolorosa, Rey mío y Dios mío. A su Altar nos acercamos confiando en que si nos arrepentimos de nuestras faltas y practicamos el bien y la justicia encontraremos su luz y vida eterna para nosotros y nuestros seres queridos fallecidos.

Escudo, sol y armadura de paz es nuestro Dios.

Fecha de mes de mi Padre, Dr. Manuel Antonio García Sugrañes.