Asistimos a la tercera y última de las veces que Jesús acude en el Evangelio de San Lucas a cenar a casa de un fariseo.

Llama la atención el hecho de la invitación a Jesús, pues los fariseos solo comían entre ellos y nadie más.

Jesús está de camino a Jerusalén, lugar cumbre de su misión. De ahí lo contundente y definitivo de sus palabras y acciones.

Por primera vez Jesús realiza en una cena en sábado delante de los fariseos en casa de uno de sus jefes una curación.

Aquí se dará el nuevo sentido que conjuga cenar y curar. Partir el pan será en Jesucristo manifestar solidaridad y realizar acciones que confieren bienestar.

Tanto el anfitrión como los invitados han de dar el paso del sábado al domingo, verdadero Día del Señor.

Nos falta a todos por entender, judíos y cristianos, que los pobres y los enfermos deben ser beneficiarios de nuestras obras, Misas y comidas. A esto se le llama sembrar esperanza.

PMAGS