Es la Jornada Mundial de oración por los enfermos. Hoy ungimos a los enfermos y a quienes supieran las 6 décadas de vida porque sus fuerzas están menguando. Esto es lo propio de vivir muchos años y avanzar en la vejez.

El Sacramento de la Unción de los enfermos tiene como finalidad que los enfermos sean consolados y fortalecidos por su participación en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Esto implica asociarse a Cristo en la Confesión y en la Eucaristía, en tener los mimos sentimientos de Cristo y hacerse pequeño para experimentar la fuerza que proporciona el Espíritu de Dios. Nuestra Madre María Inmaculada, bajo la Advocación de Lourdes nos acompaña en la hora difícil de La enfermedad y la muerte. Acudimos a ella por su pronto auxilio y amparo.

Pidamos por los que cuidan de los enfermos, los los medicamentos y cuidados que se requieren y las instituciones sanitarias para que estén al alcance que quienes urgen de la atenciones que ofrecen.