La tercera parte de la extensa obra de John fleury, Contemplando con la Virgen de la Altagracia, nos ubica el sentido de la espíritualidad propia de nuestra identidad y cultura dominicana.
¡Quién ha pretendido acaparar este logro ha quedado en ridículo!
En la gran fiesta de nuestra Protectora, se nos motiva a retomar a los orígenes de la imagen navideña y de su devota acogida en nuestra Nación Dominicana.
La Virgen de la Altagracia, Nuestra Reina, siempre unida a San José y al Niño Jesús sobre el Altar de paja, dio fuerza a los héroes que defendieron nuestro patrimonio en el momento en que los franceses pretendieron acapararla.
Tras comulgar, dediquemos un buen rato a contemplar la estrella, los vestidos con sus colores y adornos que portan cada uno de los miembros de la Sagrada Familia de Nazaret.
Tenemos el día de mañana, 21 de enero, para dedicarlo enriquecernos del cariño de nuestra Protectora.
Mi Madre Isaura portaba su nombre y tan devota de la Altagracia.

