Contrario a lo que nos quisieron inculcar en nuestra infancia, la Iglesia nos enseña que la Virgen de las Mercedes es la liberadora de cautivos.

Ella mueve los corazones para que rompan las cadenas de los que están presos de la injusticia, los excesos y la tristeza de muerte disfrazada de sonrisas que produce el no dedicar lo mejor de si mismos a las obras de misericordia.

Madre de todas las misericordias, la que nos trajo a Jesucristo, la Divina Misericordia, es decir, el perdón mismo de Dios, la gracia que disipa las oscuridades y las sombras de la muerte, y nuestro verdadero y necesario culto a su Cuerpo y Sangre que resfreca el alma.

¡Qué la Virgen de las Mercedes rompa tantas cadenas del pecado que nos oprimen a los dominicanos!