A mitad de la cinquentena pascual, la Iglesia nos regala el participar de la Cena del Señor de acuerdo a San Juan Evangelista.
Camina el Resucitado con nosotros, si Verdad resuena en su Iglesia en medio de nuestras limitaciones e incoherencias, y nuestra existencia solo encuentra su consistencia, estructura y encauzamiento en su vida.
En la Mesa, reunidos junto a Jesús podemos ver al Padre.
También se nos otorga, por pura gracia, participar en esta Comida de los Santos con los Apóstoles, con San Felipe y Santo Tomás, y los demás pastores de los orígenes de la Fe Católica.
Caminemos juntos en esta Pascua hacia el nuevo Pentecostés que nuestra Iglesia que dos semanas celebrará para renovarnos en la misión que Cristo nos ha encomendado.
Nunca te sientas a menos si tienes que pedir que te hagan un espacio en las Moradas que Jesús nos ha obtenido. El pedir ayuda y rogar un espacio donde servir nos hace más humildes, valorar lo que se nos otorga y sopesar las cosas porque la vida son solo dos días, en unos estamos arriba, y al siguiente abajo, pero la esperanza es que al tercero siempre habrá resurrección.

