Unos de los grandes Santos Padres de la Iglesia de los primeros siglos y Doctor de la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo: San Atanasio de Alejandría.

Sobre la Encarnación del Verbo de Dios nos dice el Campeón de Nicea:

El Verbo, que recibió su humanidad de una virgen pura, no solo se encarnó, sino que nació; no solo apareció, sino que vivió, para que, al someterse a la vida y la muerte humanas, pudiera romper el dominio que la muerte ejercía sobre toda la humanidad, según San Atanasio. Como un rey que no abandonó su hermosa ciudad tras ser asaltada por ladrones, sino que la salvó y la restauró, así el Verbo ha restaurado la naturaleza saqueada de la humanidad.

¡Comulguemos del Misterio de la Fé!