El Reino de los Cielos ha de ser visible, operante y transformador de los criterios y acciones humanas de acuerdo a Jesucristo, Evangelio y Alimento para todos.

Es asunto de que tomemos la decisión libre y voluntaria de ser parte del mismo.

Para ello Jesucristo eligió en el tiempo una autoridad moral, jurídica y pastoral. Pero a la vez, estos elegidos para ser enviados o Apóstoles a modo de Colegio han de ser siempre humildes, servidores y colaboradores prestos para el bien de todo hombre de buena voluntad.

A los Doce se les incluye San Pablo junto a la Misión de San Pedro. El Papa es por tanto, el Sucesor Universal de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Los Santos Apóstoles realizan la misión que el mismo Jesucristo les encomendó: Estar con Él (en Comunión) y para sanar y liberar a los enfermos y atormentados por los males de la vida presente (Doctrina y Pastoral Social de la Iglesia).

Y así cada uno, en nuestros ambientes, oficios y custodia de quienes Dios nos ha confiado y puesto a cargo de su bienestar en todos los sentidos hemos de conducirlos sin imposiciones asfixiantes a la Comunicación del Cuerpo y la Sangre de Cristo por los Sacramentos, a luchar por la transformación cristiana de una sociedad que solo busca auto complacencia y tener en primer lugar de promoción humana a los que este mundo tiene aplastados y olvidados como esclavos.

María, Reina de los Apóstoles… Ruega por tu Iglesia que quiere estar con su Señor Sacramentado y construir el Reino de paz y solidaridad.