Por el Venerable Papa Pio XII, se extendió a la Iglesia toda la devoción al Inmaculado Corazón de María en el contexto de consagrarnos a ella para que ella nos liberé de la guerra diabólica y del daño que hace al comunismo, del cual Latinoamérica sigue sufriendo sus nefastas consecuencias.

Solo una verdadera madre sabe lo que es tener un corazón traspasado por el amor de su hogar y la prole que lo habita.

¡Qué no falte la comida, el orden y la limpieza, la ropa bien arreglada, la seguridad y cuidados, y la enseñanza de la oración, el valerse por si mismos para un futuro no lejano, atender a los
mayores y el siempre trabajar honradamente!

De todo ello estaba ocupada la Virgen María como muestra de un Corazón Virginal y sin mancha del pecado egoísta.

Este año tenemos la dicha de que San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia nos patrocina en este día con su vida de libertad en la pobreza y la responsabilidad social, de su profundo orgullo al Misterio del Niño Jesús en brazos de su Madre y bajo perfíl en tiempos convulsos e incertidumbre a causa de los gobernantes de su tiempo.

No solamente clamamos al Sagrado Corazón de Jesús e Inmaculado de María. Buscamos la protección y el aumento de fe del Justo Corazón de San José que siempre ruega por nosotros, los que añoramos un Hogar Sagrado.