Divisamos la recta final de este Año Litúrgico A en base al Evangelio de San Mateo. Nos quedan tres domingos con el capítulo 25 de las tres parábolas de la venida inminente del Señor:
Las 10 vírgenes, los talentos y el juicio final del tuve hambre, sed, enfermo, desnudado y en la cárcel… y si me auxiliaste vas al cielo, y si no al castigo eterno con Satanás y sus secuaces.
La Parábola de hoy de las vírgenes prudentes y las necias, y la del próximo domingo XXXIII del TO A nos preparan, nos hacen espabilar y tomar acción a favor de la última parábola que nos indica que solo encontraremos salvación si practicamos las Obras de Misericordia. Ser prudentes, no necios. Ser trabajadores y no vagos y miedosos.
Animemonos unos a otros con esta esperanza, nos dice hoy San Pablo, en el escrito del Nuevo Testamento más antiguo de todos: a la voz del Arcángel y la trompeta, vendrá el Señor y lo muertos en Cristo resucitarán. Y los que estemos vivos con ellos seremos arrebatados al Cielo, nuestros cuerpos transformados serán.
Trabajemos, seamos prudentes, obremos la misericordia, y digamos ahora con toda alma y corazón: ¡VEN, SEÑOR JESÚS!
PMAGS
