El primer Papa que viste de blanco, por el hecho de provenir de los Dominicos reforma a toda la Iglesia Católica por medio a la aplicación del al Concilio de Trento, marcando así para siempre la identidad propia del Católico Romano.

La Pascua renueva nuestra vocación de criados, sirvientes, facilitadores de los demás, a la vez que podemos ejercer nuestro quehacer de enviados, mensajeros del anuncio de la Vida Eterna en Jesucristo Eucaristía, el Sacramento de nuestra fe en el Señor muerto y resucitado.

Renunciamos a la tentación constante de ser amos y al adueñarnos de la Misión Eclesial.

Únicamente Jesucristo es el Yo Soy.

Recibamos a todo el que llega con buena intención, desinterés y entrega prudente en búsqueda de la promoción de los más necesitados y a mostrarles dónde y de quién hemos recibido misericordia.