El Triduo del Buen Pastor nos recuerda en cada Pascua de Resurrección que solo tenemos que hacer lo que debemos hacer según la voz del Señor, que solo tenemos que trabajar por el bien del rebaño a nosotros confiando en la familia y en la iglesia y que hemos de seguir adelante y nunca dar marcha.

Nada de tenerle miedo a Satanás que es un ladrón, extraño y asesino.

Cristo, Puerta del Rebaño, es nuestro seguro. Escuchemos solamente su voz. Otras voces ajenas al Señor de las ovejas quieren despojarnos, pretenden lo imposible que es invalidar nuestra pertenencia y habitación en la Casa donde está la Mesa de la Comunión y quieren engañarnos diciendo que no valen nada los dones que hemos recibido de su bondad.

¡Habitaré en la casa del Señor por años sin termino… Me sirve a la Mesa frente a mis adversarios!

¡Pastor de mi existir… Nos llevarás a tus verdes pastos porque has ungido nuestra cabeza con tu Santo Crisma!