Las Bienaventuranzas son la viva descripción, el perfil detallado, el detalle a profundidad de la persona de Jesús.

Nacido de Belén y criado en Nazaret, es el Pobre de los pobres en el espíritu, tal cual le guiaron San José y su Madre, la Virgen María.

Claro que Nuestro Señor Jesucristo lloró ante la dureza de nuestro corazón con los demás, y por el dolor de la muerte de los suyos.

El hambre y sed de justicia iba creciendo cada día en su interior, así como la permanente demostración de su Divina Misericordia con los enfermos, despreciados y olvidados.

Purísimo y límpido es el Corazón de Jesús, asequible para el Discípulo Amado y desbordado Gracia en el Altar de ls Cruz en los Sacramentos de la Iglesia.

La Paz de Crsito, distintivo de su Pasión Dolorosa es la denuncia contra toda acción violenta, nunca justificada. La guerra y sus diversas expresiones, especialemtente las diabolicas, son intrínsecamente diabólicas. Nunca triunfarán.

En cambio, el fruto de la resistencia pacifica ante la persecución, sin dejar de practicar el bien y lo correcto en toda su extensión, sin confabularnos con los malos y lo mal hecho, nos hará participar de aquellos que por el Santísimo Sacramento viven para siempre.

Felices por la eternidad es la Familia de Jesucristo, sus Santos Apóstoles y los que buscaron la dicha solamente en los bienes del Cielo y rechazaron todo lo contrario al Reino de los Cielos.