En esta celebración de Memoria Obligatoria buscamos la fortaleza de los primeros testigos a precio de sangre de Roma para alcanzar el triunfo ante las adversidades que sufrimos por cumplir con las responsabilidades propias más elementales mediante la ley de la fe y el amor cristiano.

Entre los Protomartires Romanos estuvieron San Pedro y San Pablo, las dos columnas de nuestra fe.

La avaricia diabólica por mantenerse al frente de una administración ineficiente, corrupta e indolente, como lo fue el reinado del emperador Nerón, quiso usar como chivo expiatorio a la nueva Comunidad Eucaristía que compartía sus bienes con los más desfavorecidos.

Crueles torturas públicas sufrieron los cristianos romanos. Más sucumbió el dictador y su entramado de injusticias, zaqueos y mentiras.

Los sufrimientos de la vida presente por hacer la voluntad de la ley de la caridad en Cristo Jesús, tienen sentido y preparan a la gloria y el triunfo del Cielo.