La sociedad dominica requiere de modelos educativos. San Pedro Poveda, sacerdotes, se dedicó en tiempos muy difíciles, a la formación integral de los hijos del pueblo llano y sin oportunidades.
El diablo tienta con la corrupción, el dinero fácil y el egoísmo más radical
La mala hierba nunca podrá ahogar a la espiga del trigo, fruto del trabajo, la educación y la solidaridad cristiana.
Los ángeles de Dios cuidan y guían a los esforzados y a los que comparten el Pan de la enseñanza y la solidaridad.
Brillar como el sol en el día del juicio final. No queremos correr la suerte de la cizaña del fuego del infierno.
Buscamos la suerte del grano de trigo, de Cristo mismo y su Familia, los que se sientan juntos a la Mesa y comparten el Pan.
¡Nos esforzamos para ello!

