La mas antigua tradición nos remonta a la Dormicion de la Virgen María rodeada de los Apóstoles.

El olor a rosas acompaña este momento de la Celebración de la Eucaristía de esta noche.

Ofrecemos el Sacrificio de Alabanza porque la vida de nuestra Madre, la Virgen María, es la verdadera Arca de la Alianza por la cual Dios se ha hecho presente con su pueblo y le ha dado los dones de la vida eterna, para culto solamente a Él, y para vivir conforme a la Voluntad Divina.

Cristo Jesús, nacido de la verdadera mujer, nos ha traído la libertad de vivir conforme a la Gracia de cumplir con los deberes patrios para conformar una nación santa, con la justicia social porque nos sobrepasa el número de los que carecen de las necesidades básicas y oportunidades para acceder a futuro a mejores condiciones de vida, para integrar familias creyentes estables, sinceras entre sí y de apoyo a las instrucciones de caridad.

Toda la vida de la Virgen Madre fue «Hágase». Lo que más nos conviene es lo que Dios quiere y las personas que desean que los demás desean felices.

Quienes utilizan a los demás solamente para beneficios de cualquier tipo, son personas sumamente insatisfechas y desdichadas. Tampoco la religión es un medio ni las comunidades, grupos e instancias eclesiales son centros o base de operaciones para auto- autoabastecimiento o enllavismos con fines productivos.

Todos estamos tan apegados a los poderes de esta tierra que necesitamos de esa libertad que llevó a la Madre del Redentor, Cristo Eucaristía, el Hijo de Dios Sacramento, a alcanzar al terminal de su carrera al Cielo y llevar consigo a los hijos de la Familia de Dios.