¿Cómo hacer la voluntad del Señor, si incluso en la misma Iglesia comeremos graves faltas?

Entender que la verdadera predicación o profecía es hacer justicia, practicar la misericordia y ser humildes.

Entender que expulsar los demonios no es reproducir la película del exorcista o las prácticas culturales del espiritismo o montarse, sino la corrupción monetaria, los vicios del alcohol, juegos, drogas, sexualismo desenfrenado y el maltrato a los demás.

Y entender que el verdadero milagro está sobre el Altar, Cristo con su Cuerpo y Sangre que podemos recibir por los Sacramentos de la fe católica que nos preparan a la Comunión.

¡Qué milagro más grande que uno estar tan tocado por Dios que destina gran parte de sus bienes y tiempo para tanta y tanta gente, casi incontable, que sufre hambre, enfermedad y está abandonada a una oscura y terrible suerte.

Está es la construcción que nunca quedará en vergüenza por sus solidez en la doctrina de la Iglesia, la batalla que nunca se perderá.