¡Qué misión está! Enseñar al Pueblo de Dios que las palabras de la Sagrada Escritura, a todo lo largo de ella, refieren a Jesús Sacramento. Otra lectura fuera de ella pierde el contexto en el cual debe ser proclamada: La Celebración Litúrgica del Pueblo de Dios.

Una muestra clara es el Evangelio de hoy.

La multitud o asamblea acude ante Jesucristo. El leproso de rodillas clama al Señor. Es lo único que puede hacer en esta vida. Su enfermedad es su propia condena y exclusión de los demás.

Así clamamos al Señor desesperadamente. La Gracia recibida es la ocasión de insertarse no solo en la Comunidad, sino también en la sociedad en la cual se da testimonio no de proselitismo, menos de asistencia a actividades religiosas a toda hora, sino de trabajo en pos del buen común y reinsertar a los que la sociedad a excluido por falta de la caridad encarnada que es Cristo mismo.

¡Vivamos el Evangelio de Cristo, Sacramento del Padre!