Propia de la Pascua es la celebración del secretario de San Pedro y del grupo de misioneros que acompañaron a San Pablo hasta su encarcelamiento en Roma.

En esta aparición del Resucitado, se les a sus discípulos el mandato misionero de ir y proclamar la Buena Noticia para salvación.

Y los frutos de dicha misión se confirman por los Sacramentos de la Iglesia Católica que se administran en el Nombre del Señor para celebrar la acción de gracias de la Eucaristía o el Cántico Nuevo, para ser liberados de la acción demoníaca, para la sanación espiritual de los enfermos de alma y cuerpo, para erradicar de nuestra existencia el veneno del pecado de los rebeldes contra los mandamientos de Dios y para comunicar la bendición de Dios.

¡Es la hora, más que nunca, de proponer a Jesús, Evangelio del Padre, para que abandonemos la condenación por la que optamos al estar de espaldas a Dios!